PRESENTACIÓN DE CASOS
Osteomielitis
vertebral neonatal. Presentación de un caso y revisión bibliográfica
Patricio Manzone,
Mónica P. Ovejero
Centro
Nicolás Andry, Resistencia, Chaco, Argentina
RESUMEN
La osteomielitis
vertebral neonatal es una enfermedad grave, muy infrecuente, de tratamiento
difícil, que excepcionalmente requiere de cirugía a cielo abierto en la etapa
aguda. Se presenta el caso de un recién nacido de 25 días que ingresó en la
Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales por una infección respiratoria con
mala evolución, sin respuesta al tratamiento convencional y que desarrolló una
espondilodiscitis cervical inferior y torácica alta con empeoramiento
progresivo y mal estado general. Requirió una limpieza quirúrgica a cielo
abierto y reconstrucción por vía anterior, además de antibioticoterapia
secuencial (por vía intravenosa-oral) prolongada. En casos seleccionados, las
osteomielitis vertebrales neonatales pueden requerir un tratamiento a cielo
abierto para curar la infección aguda. Esto no protege, sin embargo, de la
posibilidad de deformidades como secuelas.
Palabras clave: Neonatal; lactante; osteomielitis
vertebral; espondilodiscitis cervical.
Nivel de Evidencia: IV
Neonatal Vertebral Osteomyelitis. Case Report and Literature Review
ABSTRACT
Neonatal vertebral osteomyelitis is a severe and extremely rare
condition that is challenging to treat and rarely requires open surgery during
the acute phase. We present a case of a 25-day-old neonate who was admitted to
the Neonatal Intensive Care Unit due to a respiratory infection with poor
progression and no response to conventional treatment. The patient subsequently
developed lower cervical and upper thoracic spondylodiscitis, with progressive
deterioration and worsening general condition. Open surgical debridement and
anterior reconstruction were performed, along with prolonged sequential
antibiotic therapy (intravenous to oral). In selected cases, neonatal vertebral
osteomyelitis may require open surgical treatment for the resolution of acute infection.
However, this approach does not eliminate the risk of residual deformities.
Keywords: Neonatal;
vertebral osteomyelitis; pyogenic spondylodiscitis; infant.
Level of Evidence: IV
INTRODUCCIÓN
La espondilodiscitis neonatal u osteomielitis
vertebral neonatal es un cuadro grave, de baja frecuencia, cuyo tratamiento es
técnica y éticamente muy difícil, y la incidencia de secuelas y complicaciones
es alta.1 Es excepcional que, a
nivel cervical o cervico-torácico, se requiera un tratamiento quirúrgico en la
etapa aguda.2,3
Se presenta y describe un caso de espondilodiscitis
neonatal cervico-torácica tratado con cirugía en la etapa aguda. Se discuten
las posibilidades diagnósticas y terapéuticas a tan corta edad, y se revisa la
bibliografía.
CASO CLÍNICO
Varón de 25 días de vida, sin antecedentes
patológicos en el embarazo o el parto. Fue internado por síntomas febriles
debido a una infección respiratoria, y se le indicó un tratamiento antibiótico
convencional. Durante la internación en la Unidad de Cuidados Intensivos
Neonatales, evolucionó hacia un deterioro progresivo con disnea, estado séptico
y una masa palpable de partes blandas supraclavicular izquierda, que se podía
observar en las radiografías simples (Figura 1A),
así como cierta alteración de la alineación de la columna cervico-torácica (Figura 1B). Requirió intubación; se punzó la masa
supraclavicular, cuyo análisis detectó Staphylococcus
aureus sensible a la meticilina, mientras que, de las secreciones del tubo
endotraqueal, se obtuvo Klebsiella pneumoniae.
El cuadro respiratorio continuó deteriorándose por
lo que se realizó una tomografía computarizada helicoidal con reconstrucción (Figura 2).
Se visualizó un importante absceso retrofaríngeo y
retrotraqueal, asociado a osteólisis de los cuerpos vertebrales cervicales
inferiores, con lesión de tipo infeccioso en el raquis cervical inferior y
torácico superior. Para completar la evaluación se solicitó una resonancia
magnética que confirmó el absceso y la destrucción infecciosa de los cuerpos
vertebrales de T1, C7 y C6 (este último parcialmente) (Figura
3).
El cuadro clínico se interpretó como osteomielitis
vertebral neonatal grave en el contexto de una sepsis, con deterioro
respiratorio progresivo, que no respondía a la medicación antibiótica. Se
decidió, entonces, el tratamiento quirúrgico del foco infeccioso a través de un
abordaje cervical anterolateral izquierdo extendido, dado que, por la
elasticidad de los tejidos neonatales, se podría llegar al nivel distal con
retracción adecuada y, en caso de dificultad, resecar la porción lateral
izquierda del manubrio esternal y la extremidad medial de la clavícula
izquierda. El procedimiento se llevó a cabo a las 8 semanas de vida, y esto
último no fue necesario, ya que, como se había previsto, se logró visualizar
ampliamente la zona operatoria, y se pudo hacer un buen desbridamiento que dejó
una cavidad importante.
Se utilizó monitoreo neurofisiológico multimodal
continuo intraoperatorio, que fue muy útil, porque, antes de la incisión, los potenciales
motores estaban alterados, no así los potenciales sensitivos (Figura 4).
Sin embargo, el uso del monitoreo impidió la
remoción de un fragmento de peroné para injerto en tirante, y se debió
recurrir, en su lugar, a un injerto de costilla como tirante y como astillas (chips) óseas. Se suplementó con 2
miniplacas de titanio para brindar algo de estabilidad al constructo. El
control final con el arco en C fue satisfactorio, así como las radiografías en
el posoperatorio inmediato (Figura 5).
Al término de la cirugía, se le colocó un collar
blando que se cambió al tercer día por una ortesis hecha a medida
craneo-cervico-torácica con fronda cefálica frontal, también en material blando
(Figura 6).
Durante la cirugía, se inició la administración de
meropenem y vancomicina luego de la extracción de muestras para cultivo. Como
dichas muestras desarrollaron Staphylococcus
aureus resistente a la meticilina y sensible a vancomicina, se continuó con
este fármaco asociado a amikacina por vía parenteral, durante 4 semanas, para
después cambiar a trimetoprima-sulfametoxazol y rifampicina por vía oral,
durante 8 semanas más.
A los 3 meses de la cirugía, el aumento de peso y
el desarrollo psiconeurológico eran normales, no había deformidad raquídea
visible, los análisis de control eran normales y el uso de la ortesis era
continuo.
Sin embargo, a los 8 meses de la intervención,
aunque el paciente no tenía síntomas, se observó un desmontaje de la
osteosíntesis en los controles radiográficos, sin cifosis significativa, con
desarrollo normal, sin signos ni síntomas neurológicos y aún con el uso
continuo de la ortesis (Figura 7).
El paciente adquirió la marcha independiente al año
y 3 meses de edad.
Tras 1 año y 10 meses de la operación (2 años de
vida), el desarrollo siguió siendo normal, sin evidencia alguna de daño
neurológico ni deformidad visible externamente. La tomografía computarizada de
control (Figura 8) mostró una fusión
intersomática, con un puente óseo anterior importante, pero con una cifosis segmentaria
asociada a leve hiperlordosis suprayacente. El desmontaje de la instrumentación
continuaba igual sin eventos indeseables ni sintomatología dependiente de dicho
desmontaje: no había disfagia, tos, dolor cervical, disfonía u otra alteración.
Se ha programado una cirugía de revisión y complementaria para evitar la
progresión de dicha cifosis con el crecimiento remanente.
DISCUSIÓN
La prevalencia de la espondilodiscitis neonatal es
sumamente baja; en los centros de referencia, llega a solo 7 de cada 1000
admisiones en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.4 La incidencia es de alrededor del 0,40% en
los recién nacidos vivos.5 Si
bien los prematuros suelen tener un riesgo más alto, también se ha descrito en
recién nacidos sanos en quienes se presentó entre las 2 y 4 semanas de vida,6 como en
nuestro caso.
Hace 45 años, Ogden7
publicó la patogenia de la osteomielitis vertebral neonatal: en los recién
nacidos, existen pequeños capilares que atraviesan las placas de crecimiento
vertebrales permitiendo la extensión de la infección y la contaminación del
disco y del cuerpo vertebral. El hueso cortical del recién nacido y del
lactante es fino, débil y laxo, está constituido predominantemente por tejido
óseo inmaduro que permite evitar la presión causada por la acumulación de
material de la infección, pero promueve su rápida diseminación a la región
subperióstica. Por lo tanto, no se produce un secuestro grande, ya que no
ocurre un infarto extenso de la cortical o, si se produce, es rápidamente reabsorbido
por la importante irrigación presente en el neonato.6 Lo que sí hay es una necrosis de las
placas vertebrales debido a la obstrucción de los capilares causada por los
émbolos sépticos y se puede formar un gran absceso subperióstico.
Se han publicado casos de abscesos retrofaríngeos
en recién nacidos y lactantes, que pueden presentarse con masas de partes
blandas en el cuello,8
como en nuestro caso. En las tomografías computarizadas, se suelen visualizar
otras lesiones asociadas,9
y se pueden complicar con espondilodiscitis por la vecindad y producir déficit
neurológico.8
La presentación clínica de la espondilodiscitis del
recién nacido y del lactante habitualmente incluye fiebre alta, señales de
sepsis, irritabilidad o dolor, sobre todo, durante las movilizaciones y el
amamantamiento, y retraso del desarrollo.10
Ante un recién nacido prematuro, de bajo peso, séptico, con internación
prolongada en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales e irritabilidad o
dolor con los movimientos del tronco, se debe sospechar una osteomielitis
vertebral piógena.4,10,13
La gravedad de las lesiones agudas y crónicas que
puede provocar esta entidad es, tal como lo definen Pershin y Mushkin, “una
bomba de tiempo”.1
Si bien la ecografía y la radiología convencional
pueden ser de alguna utilidad para el diagnóstico de esta enfermedad, la
resonancia magnética de columna es el estudio diagnóstico de elección por su
mayor sensibilidad y especificidad. Permite evaluar y diferenciar la
destrucción ósea y discal, y delimitar la existencia de abscesos
paravertebrales.12 En nuestro
caso, el uso de la tomografía computarizada antes de la resonancia se debió a
la disponibilidad en la institución; sin embargo, fue muy útil para mostrar la
lesión y evaluar la destrucción ósea (Figura 2).
Hay pocos reportes publicados sobre el tratamiento
de este cuadro en la etapa aguda y con diferentes tipos de abordajes: aquellos
que solo indican antibióticos e inmovilización con ortesis,14,15 los que evacúan el absceso por punción
y siguen con tratamiento ortopédico,16-18
quienes efectúan drenaje y desbridamiento a cielo abierto2 o los que realizan solo tratamiento
quirúrgico en la fase crónica cuando la infección se curó (por doble abordaje o
por fusiones posteriores repetidas con abordaje anterior);1,18,19 casi todos los casos publicados
corresponden a lactantes mayores o niños de 1 o 2 años. Nuestro caso es
notorio, porque el paciente fue operado en la etapa aguda, a las 8 semanas de
vida: el drenaje con limpieza y desbridamiento, junto con la reconstrucción
anterior facilitaron la rápida curación y la mejoría. El tratamiento secuencial
con antibióticos por vía intravenosa y el cambio a la vía oral, de probada
eficacia en este grupo de pacientes, completó la curación.20
La instrumentación cervical y de columna torácica
alta en niños, por lo general, no está exenta de complicaciones, sobre todo
cuanto más pequeños son los niños.21
Si bien se ha utilizado con éxito en la columna torácica alta en niños <2
años,22
existen pocos reportes exitosos en menores de 1 año,3 y no hemos encontrado comunicaciones de
uso de implantes por vía anterior en recién nacidos. En nuestro caso, el
agregado de un implante de este tipo brindó mayor seguridad al constructo
intraoperatorio (Figura 5) y, aunque hubo un
desmontaje parcial (Figura 7), las placas
permitieron mantener los injertos en su sitio hasta la consolidación del foco (Figura 8).
La complicación más frecuente de la enfermedad,
fuera del déficit neurológico, es la disolución de los cuerpos vertebrales que
lleva a una cifosis, muchas veces angular, asimilable a una cifosis congénita
por aplasia de cuerpos vertebrales, y que requiere de cirugías reconstructivas
generalmente por doble abordaje.1,23
Una vez curada la infección, si bien no hay muchos reportes a largo plazo con
controles al final del crecimiento, esta deformidad por su gravedad y la corta
edad de los pacientes con importante potencial de progresión, puede equipararse
a la evolución de la cifosis pótica pediátrica24
y se pueden utilizar los mismos criterios para decidir sobre procedimientos
adicionales. En nuestro caso, la deformidad residual que puede avanzar, con el
consiguiente riesgo de deterioro neurológico por su ubicación (unión
cervico-torácica y columna torácica alta)25 y el déficit ostensible de crecimiento
de la parte anterior del segmento afectado (secundario a la destrucción de los
cuerpos vertebrales y sus fisis), nos llevan a programar una segunda
intervención (Figura 8).
CONCLUSIONES
Las osteomielitis vertebrales neonatales en casos
seleccionados pueden requerir de una cirugía a cielo abierto para curar la
infección aguda. Sin embargo, esto no protege de la posible deformidad como
secuela y es obligatorio el seguimiento del paciente hasta el final del
crecimiento.
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ORCID de M. P. Ovejero: https://orcid.org/0009-0001-3219-3703
Recibido
el 19-9-2024. Aceptado luego de la evaluación el 18-12-2024 • Dr.
Patricio Manzone • manzonepatricio@hotmail.com • https://orcid.org/0000-0002-3987-267X
Cómo
citar este artículo: Manzone P, Ovejero MP.
Osteomielitis vertebral neonatal. Presentación de un caso y revisión
bibliográfica. Rev Asoc Argent Ortop
Traumatol 2025;90(1):80-89. https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2025.90.1.2037
Información del artículo
Identificación: https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2025.90.1.2037
Fecha de publicación: Febrero, 2025
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