INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Tendencias en la evaluación y el
tratamiento de fracturas de la espina tibial: perspectivas de los miembros de
la SAOTI y la SEOP
J. Javier Masquijo,* Alejandra Ron Marqués,**
Miguel Carabajal Mattar,* Andrés Ferreyra*
*Departamento de Ortopedia y Traumatología Infantil,
Sanatorio Allende, Córdoba, Argentina
**Unidad de Ortopedia y Traumatología Infantil,
Hospital Universitario Donostia San Sebastián, País Vasco, España
RESUMEN
Introducción: Las
fracturas de la espina tibial son lesiones poco frecuentes en la población
pediátrica, lo que ha generado debate sobre los algoritmos diagnósticos y las
estrategias terapéuticas más apropiadas. En este estudio, se analizaron las
prácticas y preferencias de los cirujanos ortopédicos pediátricos afiliados a
la Sociedad Argentina de Ortopedia y Traumatología Infantil (SAOTI) y a la
Sociedad Española de Ortopedia Pediátrica (SEOP) en el tratamiento de estas
fracturas. Materiales y Métodos: Se realizó
una encuesta transversal en línea, con 21 preguntas, distribuida a los miembros
de la SAOTI y la SEOP en abril de 2024. Se recopiló información sobre
demografía, experiencia, volumen de casos tratados, evaluación, toma de
decisiones y métodos de fijación. Resultados: Se obtuvieron 112 respuestas completadas (tasa de respuesta
del 28%). El 99,1% de los encuestados prefirió radiografías e imágenes
avanzadas para la evaluación preoperatoria. La mayoría (58,9%) optó por un
enfoque artroscópico y una combinación de métodos de fijación (48,2%). Los
cirujanos con más de 10 años de experiencia preferían más el tratamiento
quirúrgico de las fracturas tipo II. Aunque casi el 80% indica rehabilitación
formal posoperatoria, menos de un tercio emplea pruebas funcionales para
decidir el retorno al deporte. Conclusiones: La encuesta mostró prácticas y preferencias variadas en la
evaluación y el tratamiento de las fracturas de la espina tibial. Estos
hallazgos destacan que se necesita más investigación y estandarización para
optimizar el manejo de estas lesiones poco frecuentes.
Palabras clave:
Adolescentes; fijación con tornillos; fijación con suturas; encuesta: fractura
de la eminencia tibial; espina tibial.
Nivel de Evidencia: V, opinión de expertos
Trends in the Evaluation and Treatment of Tibial Spine
Fractures: Perspectives from SAOTI and SEOP Members
ABSTRACT
Background: Tibial
spine fractures are rare injuries in the pediatric population, leading to
ongoing debate regarding the most appropriate diagnostic algorithms and
treatment strategies. This study analyzed the practices and preferences of
pediatric orthopedic surgeons affiliated with the Argentine Society of
Pediatric Orthopedics and Traumatology (SAOTI) and the Spanish Society of
Pediatric Orthopedics (SEOP) in managing these fractures. Materials and
Methods: A cross-sectional online survey
consisting of 21 questions was distributed to SAOTI and SEOP members in April
2024. Data were collected on demographics, years of experience, case volume,
evaluation methods, decision-making processes, and fixation techniques. Results: A total of 112 completed responses were obtained (response
rate: 28%). Preoperative evaluation was primarily based on radiographs and
advanced imaging (99.1% of respondents). The majority of surgeons (58.9%)
preferred an arthroscopic approach, with 48.2% using a combination of fixation
methods. Surgeons with more than 10 years of experience were more likely to
favor surgical treatment for type II fractures. Although nearly 80% of
respondents recommended formal postoperative rehabilitation, fewer than
one-third routinely used functional testing to determine return-to-sport
readiness. Conclusions: The
survey revealed diverse practices and preferences in the evaluation and
treatment of tibial spine fractures. These findings highlight the need for
further research and standardization to optimize the management of these
uncommon injuries.
Keywords:
Adolescents; screw fixation; suture fixation; survey; tibial eminence fracture;
tibial spine.
Level of Evidence: V, expert opinion
INTRODUCCIÓN
Las
fracturas de la espina tibial constituyen entre el 2% y el 5% de las lesiones
de rodilla en pediatría, y la mayoría ocurren en pacientes de 8 a 14 años.1,2 Los mecanismos clásicos de lesión son
una flexión forzada de la rodilla con rotación externa simultánea de la tibia,
o una hiperextensión de la rodilla con una fuerza en valgo o de rotación. Como
el ligamento cruzado anterior (LCA) se inserta en la espina tibial, estas
fracturas, a menudo, se denominan lesiones equivalentes al LCA.3,4 Los mecanismos son similares a los de
las lesiones de este ligamento en adultos, donde la fuerza de tracción excesiva
provoca una lesión intrasustancia. Sin embargo, en los niños, las fracturas por
avulsión ocurren con más facilidad, porque la resistencia del platillo tibial,
que aún no está completamente osificado, es inferior a la del LCA.
Las
fracturas de la espina tibial son lesiones infrecuentes, lo que implica que
pocos cirujanos tienen la oportunidad de adquirir una experiencia significativa
en su tratamiento. Esta situación plantea desafíos importantes en términos de
evaluación, planificación del tratamiento y ejecución quirúrgica, y puede
afectar tanto la confianza como la habilidad para abordar estas lesiones de
manera óptima. Como resultado, existe un debate en curso sobre los algoritmos
diagnósticos y terapéuticos más adecuados para estas fracturas. Con el objetivo
de abordar esta cuestión, nuestro estudio se centró en evaluar las prácticas y
preferencias de los cirujanos ortopédicos pediátricos afiliados a dos
sociedades: la Sociedad Argentina de Ortopedia y Traumatología Infantil (SAOTI)
y la Sociedad Española de Ortopedia Pediátrica (SEOP).
MATERIALES Y MÉTODOS
Muestreo y ejecución de la encuesta
No se
requirió aprobación del comité de ética, porque no involucra a pacientes. Se
distribuyó por correo electrónico a los miembros activos de la SAOTI y la SEOP
una encuesta transversal elaborada en un formulario Google Forms que contenía
21 preguntas. El cuestionario fue testeado antes en un grupo independiente de 3
cirujanos ortopédicos experimentados para evaluar si abarcaba adecuadamente las
prácticas actuales de manejo y si las preguntas individuales abordaban
adecuadamente los objetivos del estudio actual. La encuesta se distribuyó
finalmente en abril de 2024. Se utilizaron tres recordatorios para mejorar la
tasa de respuesta. Se recopiló información sobre los datos demográficos de los
cirujanos, los años de experiencia, el volumen de casos tratados, las
modalidades de evaluación, los procesos de toma de decisiones y los tipos de
abordajes/fijación.
Entrada y análisis de datos
Los datos
fueron ingresados en una base de datos mediante formularios de Google y
exportados al programa estadístico R-Medic.5
Las variables continuas se evaluaron para determinar su normalidad y se
presentan como media (± desviación estándar), mientras que las variables
categóricas se presentan como recuentos y porcentajes. Se analizaron las
asociaciones entre la ubicación geográfica, la experiencia, el volumen anual de
casos y las preferencias de práctica. Para las variables continuas, se utilizó
la prueba de la t de Student o la prueba de la U de Mann-Whitney, según la
normalidad de la distribución. Se utilizó un intervalo de confianza del 95%, y
la significancia estadística se estableció en p <0,05.
RESULTADOS
Se
recopilaron 112 encuestas completadas de ambas sociedades, lo que dio una tasa
de respuesta del 28%. Todos los encuestados eran especialistas (87,5% con más
de 5 años de experiencia) (Tabla 1).
El 99,1%
de los participantes prefirió las radiografías e imágenes avanzadas para la
evaluación preoperatoria. La mayoría de los cirujanos (58,9%) prefirió un
enfoque artroscópico y una combinación de diferentes métodos de fijación
(48,2%) (Tabla 2).
Al
analizar por subgrupos, se observó que los cirujanos afiliados a la SEOP
mostraron una mayor preferencia por el tratamiento artroscópico (p 0,03). Si
bien más de la mitad de los encuestados (58,1%) consideró que el tratamiento
quirúrgico era ideal para una fractura desplazada de tipo II según Meyers y
McKeever3 sin lesiones asociadas,
esta respuesta fue más prevalente entre los cirujanos con más de 10 años de
experiencia (p 0,01) (Tabla 3). No hubo
diferencias significativas según la demografía del encuestado, la experiencia y
el volumen anual con respecto a preferencias del método de fijación. Si bien
casi 8 de cada 10 de los encuestados indican rehabilitación formal
posoperatoria, menos de un tercio emplea rutinariamente pruebas funcionales
para decidir el retorno al deporte.
DISCUSIÓN
Los
resultados de este estudio ofrecen un panorama sobre las prácticas y
preferencias actuales de los cirujanos ortopédicos pediátricos en la Argentina
y España respecto al manejo de las fracturas de la espina tibial. Todos los
encuestados eran especialistas y 9 de cada 10 tenían más de 5 años de
experiencia, pero un bajo porcentaje (19%) tuvo un entrenamiento formal en
medicina deportiva y artroscopia.
Un
hallazgo destacado fue la alta tasa de preferencia por el uso de radiografías e
imágenes avanzadas en la evaluación preoperatoria. Este enfoque refleja la
importancia atribuida a una evaluación exhaustiva y precisa de la lesión antes
de determinar el plan de tratamiento. Debido al mecanismo de producción, las
fracturas de la espina tibial pueden presentar una alta tasa de lesiones
asociadas, como lesiones meniscales, condrales y del LCA.6-8 Por este motivo, la resonancia magnética
es obligatoria en la evaluación preoperatoria de estos pacientes.
Llamativamente un 44% (39% de los afiliados a la SAOTI y 53% de la SEOP)
consideró necesario el uso de radiografías y tomografía computarizada para
decidir la conducta quirúrgica, aunque solo aportan información sobre el grado
de desplazamiento del fragmento y la conminución. Sin embargo, no proporcionan
suficiente información sobre las estructuras interpuestas (ligamento
intermeniscal, menisco interno, etc.), lesiones asociadas y tampoco permiten la
evaluación cuando el fragmento es cartilaginoso como ocurre en niños más
pequeños.
Respecto
de los enfoques terapéuticos, la mayoría de los cirujanos encuestados tuvo
preferencia por un enfoque artroscópico y una combinación de diferentes métodos
de fijación. Este hallazgo sugiere una tendencia hacia técnicas quirúrgicas
menos invasivas y una mayor personalización del tratamiento para adaptarse a
las características específicas de cada fractura. La popularidad del enfoque
artroscópico puede atribuirse a sus ventajas potenciales, como una mejor
evaluación intrarticular, la posibilidad de eliminar los elementos interpuestos
(ligamento intermeniscal, menisco, etc.), tratar lesiones asociadas meniscales
y condrales con menos morbilidad quirúrgica, así como conseguir una mejor
tensión del LCA. Una revisión bibliográfica sistemática del Tibial Spine Research Interest Group9 no encontró diferencias estadísticamente
significativas en cuanto a las tasas de falta de consolidación, artrofibrosis, pérdida del rango de
movilidad, laxitud o lesión secundaria del LCA entre los distintos métodos de
fijación, aunque la tasa de reintervención reportada por otros autores es casi
3 veces más alta al utilizar tornillos.10,11
El 52% de los encuestados prefirió inmovilizar por 2 semanas o menos, mientras
que el 46% optó por 4 semanas o más. Además, la mayoría prefirió no autorizar
el apoyo del miembro afectado por un período variable de entre 2 y 6 semanas.
En estudios previos,12,13 se ha
demostrado que un tiempo prolongado de inmovilización aumenta el riesgo de
artrofibrosis e incrementa el tiempo para el retorno a las actividades
deportivas. Patel y cols.12
comunicaron que un tiempo de inmovilización superior a 4 semanas incrementaría
12 veces el riesgo de artrofibrosis. Por lo tanto, se debe hacer todo lo
posible para obtener la mejor reducción con una fijación estable, facilitando
así una rehabilitación temprana, que fomenta una recuperación más rápida y
previene el desarrollo de complicaciones secundarias.
Las
fracturas de la espina tibial suelen tratarse de forma conservadora cuando no
están desplazadas y con cirugía cuando están completamente desplazadas. Sin
embargo, no está claro si las fracturas desplazadas, pero con bisagra posterior
(tipo II) deben tratarse de forma quirúrgica o no quirúrgica. En nuestro
estudio, más de la mitad de los encuestados (58,1%) considera que el
tratamiento ideal es quirúrgico. No encontramos diferencias significativas en
las preferencias de tratamiento en relación con la demografía del encuestado,
la experiencia clínica o el volumen anual de casos. Esto sugiere que,
independientemente de la ubicación geográfica o la experiencia individual,
existe un consenso general en torno a ciertos aspectos del manejo de las
fracturas de la espina tibial entre los cirujanos ortopédicos pediátricos. En
un estudio multicéntrico reciente,14 se
evaluó a 164 pacientes con fracturas tipo II tratadas con ambos métodos
(quirúrgico y no quirúrgico). Los autores observaron que, si bien los grupos no
difirieron significativamente en la tasa de complicaciones en general, la tasa
de reintervención o el rango total de movilidad; el grupo no quirúrgico
presentó una laxitud del LCA mayor que el grupo quirúrgico, una tasa más alta
de nuevas fracturas y lesiones del LCA que requirieron cirugía (4,9% vs. 0%; p
= 0,01). El grupo quirúrgico, por su parte, tuvo una tasa más alta de
artrofibrosis que el grupo no quirúrgico (8,9% vs. 0%; p = 0,047).
El uso de
rehabilitación formal posoperatoria fue común entre los encuestados, lo que
refleja la importancia atribuida a la rehabilitación activa en el proceso de
recuperación. Sin embargo, la baja frecuencia de uso rutinario de pruebas
funcionales para determinar el momento del retorno al deporte plantea preguntas
sobre la eficacia de las estrategias actuales de rehabilitación en la
optimización del rendimiento funcional a largo plazo. Esto sugiere áreas
potenciales para futuras investigaciones y mejoras en los protocolos de
rehabilitación posoperatoria.
Nuestro
estudio debe ser considerado en el contexto de sus limitaciones. La encuesta se
distribuyó únicamente entre los miembros de la SAOTI y la SEOP. Esto puede
introducir un sesgo de selección, ya que los miembros de estas sociedades
pueden tener características diferentes de las de los cirujanos ortopédicos
pediátricos que no pertenecen a estas organizaciones. Esto limita la capacidad
de extrapolar los hallazgos a nivel internacional o a otras poblaciones de
cirujanos. Segundo, la información recopilada en la encuesta se basa en el
autorreporte de los participantes, lo que podría estar sujeto a sesgos de
memoria o sesgos de respuesta. Además, los participantes pueden tener una
tendencia a reportar sus prácticas de manera más favorable o socialmente deseable,
lo que podría afectar la precisión de los datos recopilados. Tercero, aunque la
encuesta constaba de 21 preguntas, puede que no haya abordado todos los
aspectos relevantes del manejo de las fracturas de la espina tibial. Podrían
haberse omitido variables importantes, como el tratamiento de complicaciones,
que podrían influir en las prácticas clínicas y las decisiones de tratamiento
de los cirujanos ortopédicos pediátricos. Finalmente, aunque se emplearon
análisis estadísticos para explorar asociaciones entre variables, la muestra
podría no haber sido lo suficientemente grande como para detectar diferencias
significativas en algunas comparaciones, lo que limita la robustez de algunos
hallazgos.
En
resumen, los resultados de este estudio destacan la diversidad de enfoques en
el manejo de las fracturas de la espina tibial entre los cirujanos ortopédicos
pediátricos. Si bien se identificaron algunas tendencias comunes, como el uso
generalizado de imágenes avanzadas y la preferencia de enfoques quirúrgicos
menos invasivos, también se destacaron áreas de variabilidad en la práctica
clínica. Estos hallazgos subrayan la necesidad continua de investigación y
colaboración interdisciplinaria para optimizar el tratamiento de estas lesiones
y mejorar los resultados a largo plazo para los pacientes pediátricos.
BIBLIOGRAFÍA
1. Skak SV,
Jensen TT, Poulsen TD, Stürup J. Epidemiology of knee injuries in children. Acta Orthop Scand 1987;58(1):78-81. https://doi.org/10.3109/17453678709146348
2. Scrimshire
A, Gawad M, Davies R, George H. Management and outcomes of isolated paediatric
tibial spine fractures. Injury
2018;49(2):437-42. https://doi.org/10.1016/j.injury.2017.11.013
3. Meyers M,
McKeever F. Fracture of the intercondylar eminence of the tibia. J Bone Joint Surg Am 1959;41(2):209-20. PMID: 13630956
4. Chandler
JT, Miller TK. Tibial eminence fracture with meniscal entrapment. Arthroscopy 1995;11(4):499-502. https://doi.org/10.1016/0749-8063(95)90208-2
5. Mangeaud
A, Elías Panigo DH. 2018 R-Medic. Un programa de análisis estadísticos sencillo
e intuitivo. Revista Methodo
2018;3(1):18-22. https://doi.org/10.22529/me.2018.3(1)05
6. Mayo MH,
Mitchell JJ, Axibal DP, Chahla J, Palmer C, Vidal AF, et al. Anterior cruciate
ligament injury at the time of anterior tibial spine fracture in young
patients: An observational cohort study. J
Pediatr Orthop 2019;39(9):e668-e673. https://doi.org/10.1097/BPO.0000000000001011
7. Severyns
M, Odri GA, Vendeuvre T, Marchand JB, Germaneau A, Dramé M. Meniscal injuries
in skeletally immature children with tibial eminence fractures. Systematic
review of literature. Int Orthop
2023;47(10):2439-48. https://doi.org/10.1007/s00264-023-05787-w
8. Rhodes
JT, Cannamela PC, Cruz AI, Mayo M, Styhl AC, Richmond CG, et al. Incidence of
meniscal entrapment and associated knee injuries in tibial spine avulsions. J Pediatr Orthop 2018;38(2):e38-e42. https://doi.org/10.1097/BPO.0000000000001110
9. Tibial
Spine Research Interest Group; Orellana KJ, Houlihan NV, Carter MV, Baghdadi S,
Baldwin K, Stevens AC, et al. Tibial spine fractures in the child and
adolescent athlete: A systematic review and meta-analysis. Am J Sports Med 2024;52(5):1357-66. https://doi.org/10.1177/03635465231175674
10. Callanan
M, Allen J, Flutie B, Tepolt F, Miller PE, Kramer D, et al. Suture versus screw
fixation of tibial spine fractures in children and adolescents: A comparative
study. Orthop J Sports Med
2019;7(11):2325967119881961. https://doi.org/10.1177/2325967119881961
11. Chang CJ,
Huang TC, Hoshino Y, Wang CH, Kuan FC, Su WR, et al. Functional outcomes and
subsequent surgical procedures after arthroscopic suture versus screw fixation
for ACL tibial avulsion fractures: A systematic review and meta-analysis. Orthop J Sports Med
2022;10(4):23259671221085945. https://doi.org/10.1177/23259671221085945
12. Patel NM,
Park MJ, Sampson NR, Ganley TJ. Tibial eminence fractures in children: earlier
posttreatment mobilization results in improved outcomes. J Pediatr Orthop 2012;32(2):139-44. https.//doi.org/10.1097/BPO.0b013e318242310a
13. Bram JT,
Aoyama JT, Mistovich RJ, Ellis HB Jr, Schmale GA, Yen
YM, et al. Four risk factors for arthrofibrosis in tibial spine fractures: A
National 10-Site Multicenter Study. Am J
Sports Med 2020;48(12):2986-93. https://doi.org/10.1177/0363546520951192
14. Tibial
Spine Research Group; Prasad N, Aoyama JT, Ganley TJ, Ellis HB Jr, Mistovich
RJ, Yen YM, et al. A comparison of nonoperative and
operative treatment of type 2 tibial spine fractures. Orthop J Sports Med 2021;9(1):2325967120975410. https://doi.org/10.1177/2325967120975410
ORCID de A. Ron Marqués: https://orcid.org/0009-0004-6436-4572
ORCID de A. Ferreyra:
https://orcid.org/0000-0003-1163-7114
ORCID de M. Carabajal Mattar: https://orcid.org/0000-0002-0301-0867
Recibido el 23-9-2024. Aceptado
luego de la evaluación el 5-12-2024 • Dr. J.
Javier Masquijo • javimasquijo@yahoo.com.ar
• https://orcid.org/0000-0001-9018-0612
Cómo
citar este artículo: Masquijo JJ, Ron Marqués A, Carabajal Mattar M, Ferreyra
A. Tendencias en la evaluación y el tratamiento de fracturas de la espina
tibial: perspectivas de los miembros de la SAOTI y la SEOP. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol
2025;90(1):26-33. https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2025.90.1.2038
Información del artículo
Identificación: https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2025.90.1.2038
Fecha de publicación: Febrero, 2025
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
Copyright: © 2025, Revista de la Asociación Argentina de
Ortopedia y Traumatología.
Licencia: Este artículo está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Compartir Obras Derivadas
Igual 4.0 Internacional. (CC-BY-NC-SA 4.0)