INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Tratamiento mínimamente invasivo para el síndrome compartimental crónico por
ejercicio: serie de casos
Virginia M. Cafruni, Julieta Brué, Ana C. Parise, Leonardo
Á. Conti, Daniel
S. Villena, Guillermo Cardone, María Gala Santini Araujo
Sección de Medicina y Cirugía de Pie y Tobillo, Servicio
de Ortopedia y Traumatología, Hospital
Italiano de Buenos
Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
RESUMEN
Introducción: El síndrome compartimental crónico por ejercicio causa
dolor en las extremidades inducido por el esfuerzo. Afecta predominantemente a atletas jóvenes y su diagnóstico se confirma midiendo la presión intracompartimental. La fasciotomía es la técnica de elección cuando el cuadro no responde al manejo conservador. La descompresión mínimamente invasiva ha ganado relevancia, debido a la menor morbilidad y la rápida recuperación del paciente. Objetivo: Describir la técnica quirúrgica y los resultados clínicos, funcionales y subjetivos. Materiales y
Métodos: Estudio descriptivo retrospectivo de 3 hombres con síndrome compartimental crónico por ejercicio
operados entre 2021 y 2025. Se analizaron
las siguientes variables: demográficas,
dolor (escala analógica
visual), función (PROMIS®), calidad
de vida (EuroQol-5D), nivel
deportivo (clasificación de
Tegner), complicaciones y satisfacción. Resultados: La
mediana de edad fue de 27 años. El dolor disminuyó
de 10 a 2. El puntaje T aumentó de
49,0 a 55,0 y el puntaje del EuroQol-5D,
de 0,85 a 1,0. Dos pacientes superaron su nivel deportivo previo y uno lo igualó. Se registró una complicación menor. Conclusiones: La
fasciotomía mínimamente invasiva logró resultados clínicos y funcionales preliminares satisfactorios; sin
embargo, se requieren estudios
comparativos más amplios para validar estos hallazgos.
Palabras clave: Síndrome compartimental crónico por ejercicio; fasciotomía; cirugía mínimamente invasiva; dolor de pierna.
Nivel de Evidencia: IV
Minimally Invasive Treatment
of Chronic Exertional Compartment Syndrome: A Case Series
ABSTRACT
Introduction: Chronic exertional compartment syndrome causes exertion-induced limb pain. It predominantly affects
young athletes and the diagnosis is confirmed by measuring intracompartmental pressure. Fasciotomy is the treatment of choice when symptoms
do not respond to conservative management. Minimally
invasive decompression has gained increasing attention because of its lower
morbidity and faster patient recovery. Objective: To describe the surgical technique
and its clinical, functional, and patient-reported outcomes. Materials and Methods: A retrospective descriptive study was conducted
on three men with chronic exertional compartment syndrome
who underwent surgery between 2021 and 2025.
The following variables were analyzed:
demographic characteristics, pain assessed using
the Visual Analog
Scale (VAS), function
assessed using PROMIS®,
quality of life assessed using the EuroQol-5D,
sports activity level assessed using the Tegner Activity Scale, complications, and patient
satisfaction. Results:
The median age was 27 years. Pain decreased from 10 to 2. The PROMIS® T-score
increased from 49.0 to 55.0, and the EuroQol-5D score
increased from 0.85 to 1.0. Two patients
exceeded their preinjury sports activity level,
and one returned to the same level.
One minor complication was recorded. Conclusions: Minimally invasive
fasciotomy achieved satisfactory preliminary clinical and functional outcomes; however, larger comparative studies are
needed to validate these findings.
Keywords: Chronic exertional compartment syndrome; fasciotomy; minimally invasive surgery; leg pain.
Level of Evidence: IV
El síndrome
compartimental crónico por ejercicio (SCCE) es un cuadro que provoca dolor
cuando aumenta la presión intracompartimental (PIC)
en los compartimentos fasciales. Esta condición ocurre principalmente en
pacientes que practican actividad física intensa, y puede afectar tanto los miembros inferiores como los superiores.1
Los síntomas
clásicos son dolor,
rigidez muscular, debilidad, calambres y parestesias, que se alivian
al interrumpir el ejercicio
y con el reposo.2,3 Sin embargo, su diagnóstico continúa
siendo un desafío
debido a la inespecificidad y variabilidad de la presentación clínica. Se establece clínicamente y midiendo
la PIC antes y después
del ejercicio, un estudio
considerado de referencia.4
El SCCE afecta predominantemente a atletas jóvenes,
en especial, a corredores y futbolistas (más frecuente
en los miembros inferiores) y a levantadores de pesas y motociclistas (más
común en los miembros superiores).1 Según
estudios militares, Velasco y cols.3
comunicaron una incidencia anual aproximada de 1 por cada 2000 personas. La etiología
exacta es desconocida, aunque se han mencionado factores, como microtraumatismos
repetitivos, miopatías, compromiso vascular, disminución de la complacencia
fascial e hipertrofia muscular.5
El tratamiento conservador incluye
fisioterapia, masajes, antinflamatorios no esteroides y el uso de ortesis
plantares.1 No obstante, hoy
la fasciotomía es el tratamiento quirúrgico de elección para los casos
refractarios.2 Entre las técnicas disponibles,
se encuentran las fasciotomías abierta tradicional, endoscópica y mínimamente invasiva.1 Con la fasciotomía mínimamente invasiva, se
han conseguido resultados alentadores, con tiempos de retorno a la actividad cercanos
a las tres semanas y altos niveles de satisfacción,6-8 aunque algunos autores advierten una posible tasa de
complicaciones o recurrencias más alta.9
Con el fin de mitigar los riesgos de disección a ciegas y descompresiones incompletas asociados habitualmente
a las técnicas de incisión única,8,10
en este estudio, se optó por implementar un abordaje de doble ventana.11 Este método permite la visualización directa
y la protección del nervio peroneo superficial, y lograr así una adecuada
liberación de la fascia.11
El objetivo de este
estudio fue evaluar si la aplicación de este doble abordaje permite combinar la
seguridad de la técnica abierta
con la recuperación funcional acelerada
propia de la cirugía mínimamente invasiva. Se describe una técnica de descompresión fascial mínimamente invasiva
utilizada en tres pacientes con SCCE, y se evalúan
los resultados clínicos, funcionales, el nivel de satisfacción y el
retorno a la actividad deportiva.
Se realizó un estudio
descriptivo, retrospectivo y observacional en tres pacientes con diagnóstico de
SCCE, operados con una técnica de descompresión fascial
mínimamente invasiva entre 2021 y 2025. El diagnóstico se estableció sobre
la base de la evaluación clínica, estudios por imágenes y la medición
de la PIC posejercicio, siguiendo
los criterios propuestos por Pedowitz y cols.4
Todos los pacientes tenían síntomas refractarios al tratamiento conservador,
por lo que se indicó la resolución quirúrgica.
El tratamiento
conservador consistió en un abordaje no quirúrgico dirigido a corregir factores
extrínsecos e intrínsecos potencialmente asociados al desarrollo del cuadro.
Todos los pacientes realizaron un programa de kinesiología enfocado en
ejercicios de estiramiento y fortalecimiento muscular, acompañados de una
reducción progresiva de las cargas de entrenamiento y modificaciones en la
superficie y el calzado deportivo. Además,
utilizaron ortesis plantares personalizadas para mejorar la alineación y disminuir
las fuerzas de impacto repetitivas sobre los compartimentos comprometidos.12 Este tratamiento conservador se mantuvo
durante un período
mínimo de 6 meses antes de indicar la cirugía, debido a la persistencia
de los síntomas y la limitación funcional.
Se incluyó a pacientes
>16 años con SCCE confirmado, establecido por el examen clínico y la
medición de la PIC, sometidos a una cirugía mínimamente invasiva y con un
seguimiento no inferior a 6 meses. Se excluyó a aquellos con síndrome
compartimental agudo, enfermedad musculoesquelética concomitante o historia
clínica incompleta.
Se coloca al paciente en
decúbito supino, bajo anestesia raquídea y con un manguito hemostático en el
muslo. Para la descompresión de los compartimentos anterior y lateral, se
utiliza una técnica de doble incisión mínimamente invasiva.11 Se realizan
dos incisiones longitudinales de aproximadamente 2,5-4 cm sobre la cara lateral de la
pierna. La incisión proximal se sitúa aproximadamente a 3 traveses de dedo distales
al relieve de la cabeza
del peroné, mientras
que la incisión distal se ubica a 3 traveses de dedo proximales al maléolo lateral.
Ambas se localizan sobre el septo intermuscular, identificado mediante el test de compresión de la pierna.7
Es fundamental identificar y proteger el nervio peroneo superficial antes de
comenzar con la fasciotomía distal. Se recomienda localizar su trayecto
mediante un examen físico previo, considerando que el nervio suele emerger de
la fascia profunda en la unión del tercio medio y distal de la pierna.8
La fasciotomía es
mínimamente invasiva con una tijera Metzenbaum, identificando la fascia y
verificando su liberación en forma visual y digital. Se debe asegurar una liberación
de, al menos, el 90% de la longitud total de la fascia para prevenir
recurrencias por descompresión incompleta.5
Para los compartimentos posteriores, el compartimento posterior superficial y
profundo, se practica una única incisión longitudinal de aproximadamente 5 cm situada
2,5 cm medial a la cresta tibial, en la parte media de la pierna.11 Se identifican y protegen la vena y el
nervio safeno interno. Antes del cierre, se retira el manguito hemostático y se procede
a una hemostasia cuidadosa.
El procedimiento se repite en una pierna o en ambas según el caso. Se coloca un
vendaje elástico y se permite la carga según la tolerancia, asistida
por muletas, en el posoperatorio inmediato. La técnica
quirúrgica se muestra
en la Figura.
Las variables analizadas se obtuvieron de la historia
clínica, el seguimiento posoperatorio y una encuesta telefónica. Los pacientes firmaron
el consentimiento informado. Se recolectaron datos demográficos, clínicos,
imagenológicos y funcionales. Las variables registradas fueron: edad, sexo,
lado afectado, comorbilidades, tipo de deporte practicado, estadio
funcional pre y posoperatorio según la clasificación de Tegner,13 características clínicas (síntomas, tiempo en
meses desde la aparición de los síntomas hasta la operación, tiempo de aparición
del dolor durante la actividad deportiva expresado en minutos y escala
analógica visual [EAV] pre y posoperatoria);14
los estudios complementarios preoperatorios (resonancia magnética pre y posejercicio, ecografía y radiografía simple);
las PIC en los compartimentos anterior, lateral y posterior de ambas piernas
(mediciones posejercicio); las complicaciones posoperatorias; el retorno a la actividad
laboral y al deporte evaluado
como tiempo en semanas; el nivel de retorno
deportivo cualitativo se evaluó según la percepción del paciente.
Para la determinación de
la PIC se utilizó un monitor multiparamétrico asociado a un anexo para medir la
presión arterial media, con una llave de tres vías. El sistema
fue purgado con solución fisiológica y se empleó un Abbocath
14 para efectuar la medición.
Una vez calibrado el sistema
y llevado a cero, la sonda se colocó a la misma altura que los miembros
inferiores y se efectuaron las mediciones en los distintos compartimentos. Para garantizar la reproducibilidad y minimizar
la variabilidad interobservador, todas las mediciones estuvieron a cargo del mismo cirujano principal. El protocolo de provocación consistió en un ejercicio de carrera continua
hasta la aparición de los síntomas limitantes informados por el paciente. Las
mediciones se tomaron inmediatamente tras el cese de la actividad, siempre
dentro de los 5 min posteriores a la reproducción del cuadro clínico.
Se registraron y
clasificaron todas las complicaciones posoperatorias durante el seguimiento,
como eventos infecciosos, lesiones neurológicas, seromas, hematomas, recidiva
de síntomas y necesidad de reintervención.
El retorno a la actividad
se evaluó registrando el tiempo transcurrido en semanas desde la cirugía hasta
la reanudación de la práctica deportiva y el nivel alcanzado en comparación con
el nivel previo a la cirugía, según la percepción del paciente, como: mismo
nivel, menor nivel, mayor nivel, cambio de deporte o no regreso.
La satisfacción de los pacientes se evaluó mediante
una encuesta telefónica estructurada que empleó
una escala de Likert de cinco categorías.15 Se consideró “muy satisfecho” a quien refería
dolor nulo o leve y deambulación sin dificultad; “satisfecho” a quien refería dolor leve, deambulación con o sin ligera dificultad y disposición a repetir la cirugía
en circunstancias similares; “ni satisfecho ni insatisfecho” a quien no
manifestaba posición clara; “insatisfecho” a quien tenía dolor moderado, dificultad para caminar y dudas sobre el éxito de la cirugía; y “muy insatisfecho”
a quien tenía más dolor y más dificultad
para caminar que antes de la cirugía. Además, se les preguntó a los pacientes:
“Ahora que conoce los resultados, ¿volvería a realizarse la cirugía?”, con una respuesta
dicotómica (Sí/No).
Se empleó la escala
PROMIS® Physical Function
Short Form 10a (PROMIS® PF-10a) (en español),16,17
un instrumento estandarizado de evaluación de la función
física autoinformada, compuesto
por 10 ítems desarrollados
mediante la teoría de respuesta
al ítem. Este cuestionario mide la capacidad
funcional en los adultos, abarcando
actividades cotidianas y tareas físicas
de diferente exigencia, y ha sido validado para poblaciones hispanohablantes, garantizando la equivalencia conceptual y lingüística. El PROMIS® PF-10a
ofrece una medición
precisa, eficiente y sensible
al cambio, con alta fiabilidad. Los resultados se expresan como puntaje T (media = 50, desviación estándar = 10), lo que permite hacer comparaciones directas
con la población general y entre diferentes grupos clínicos. Este
instrumento evalúa la capacidad del paciente para realizar actividades físicas
que van desde tareas básicas, como vestirse o lavarse, hasta actividades más exigentes, como correr o levantar peso. Cada ítem se puntúa de 1 a
5, donde los valores más altos indican
mejor función. El puntaje crudo
se obtiene sumando
las respuestas, con un
rango total de 10 a 50, y luego se transforma en un puntaje
T. Los valores superiores a 60 reflejan
una función física excelente o sin limitaciones;
aquellos en torno a 50 ± 10 corresponden a una función promedio de la población
general; y los inferiores a 40 indican
una limitación funcional significativa. Se considera que un incremento ≥4-6 puntos T representa una mejoría clínicamente relevante en
la capacidad funcional del paciente.
La calidad de vida relacionada con la salud
se evaluó con el cuestionario EuroQol-5D18 que permite
que el propio paciente valore su estado de salud en cinco dimensiones: movilidad, cuidado personal, actividades cotidianas, dolor o malestar y ansiedad o depresión. Cada
dimensión se clasifica en tres niveles de gravedad (sin problemas, algunos
problemas o problemas graves), generando un perfil de cinco dígitos que
describe el estado de salud individual. A partir de estos perfiles, se obtiene un índice de utilidad derivado
de valores de preferencia poblacionales, que varía entre 1 (mejor
estado posible) y 0 (equivalente a la muerte), se pueden asumir valores negativos
para estados considerados peores que la muerte.
Para este estudio
se empleó la tarifa española
de valores sociales propuesta por Herdman y cols. (2001),18
que asigna coeficientes específicos a cada dimensión
y nivel de problema.
Los resultados se
expresan de forma descriptiva, mediante medidas de tendencia central (media,
mediana) y dispersión (desviación estándar, rango intercuartílico [RIC]), junto
a frecuencias absolutas y relativas, debido al tamaño reducido de la muestra.
Se incluyó a tres
pacientes, todos hombres, con una mediana de edad de 27 años (RIC 22-28). Dos
tenían compromiso bilateral y uno, unilateral derecho. Dos eran tabaquistas
activos. Los tres practicaban deportes: uno, hockey sobre césped competitivo (nivel 8 de Tegner); otro, pádel competitivo (nivel 6) y el tercero, fútbol recreativo
combinado con musculación (nivel 6). La mediana del seguimiento fue de
25.3 meses (RIC 7-55.6).
La mediana de tiempo desde el inicio de los síntomas
hasta la cirugía
fue de 18 meses (RIC 12-72), y la mediana de tiempo de inicio del dolor
desde el comienzo del ejercicio era de 5 min (RIC 3-10).
Las mediciones
compartimentales se realizaron después del ejercicio, dentro de los 5 min del
inicio de los síntomas y los valores fueron elevados compatibles con un SCCE.
En el paciente 1, las presiones fueron: compartimento anterior 35 mmHg, lateral
39 mmHg y posterior 42 mmHg en la pierna derecha,
y 32, 41 y 40 mmHg, respectivamente, en la izquierda. Las del paciente
2 fueron: compartimento anterior 38 mmHg y lateral 40 mmHg en la pierna derecha, y 36 y 37 mmHg
en los mismos compartimentos de la pierna izquierda, lo que confirma un
compromiso bilateral de tipo crónico.
El paciente 3 tenía las siguientes presiones: compartimento lateral 42 mmHg y posterior 30 mmHg en la
pierna derecha, y 19 y 13 mmHg en los mismos
compartimentos de la pierna izquierda. Los valores superan los puntos de corte
diagnósticos comúnmente aceptados, definidos como presiones >30 mmHg inmediatamente posteriores al ejercicio o >20 mmHg a los 5 min, según los criterios de Pedowitz y cols.4 Los resultados de las mediciones de las PIC
se muestran en la Tabla 1.
Todos los pacientes tenían
estudios por imágenes
sin alteraciones estructurales. A dos de ellos, se les realizaron resonancias magnéticas posejercicio que no mostraron
edema muscular, hernias
fasciales ni signos de atrapamiento neurovascular.
El retorno laboral se alcanzó en una mediana
de 3 semanas (RIC 1-6), mientras que el retorno
deportivo ocurrió en una media de 8 semanas
(RIC 4-32). Dos pacientes retornaron a un mejor nivel deportivo
que antes de la cirugía, y uno, al mismo nivel. Ninguno
cambió de disciplina ni abandonó la práctica deportiva.
El nivel de Tegner
se mantuvo estable,
con una mediana de 6 (RIC 6-8) tanto en el período
preoperatorio como en el posoperatorio. En cambio, el dolor medido con la EAV disminuyó
de manera significativa, de 10 (RIC 8-10)
en el preoperatorio a 2 (RIC 0-4) después de la cirugía.
El puntaje T del PROMIS® PF-10a aumentó de una mediana
de 49,0 (RIC 47,0-49,4) a 55,0 (RIC 49,4-61,0), lo que refleja una mejoría funcional
global. De manera similar, el índice EuroQOL-5D se incrementó de 0,85 (RIC
0,85-1,0) a 1,0 (RIC 1,0-1,0), esto indica un mayor nivel de calidad de vida
percibida en el posoperatorio.
Un solo paciente tuvo
complicaciones menores: un hematoma superficial que se curó con el uso de un
vendaje compresivo y disestesia leve en la herida lateral de la pierna
izquierda que mejoró durante el seguimiento. Esta disestesia se resolvió espontáneamente sin secuelas motoras
ni sensitivas permanentes. No hubo infecciones, recidivas sintomáticas ni necesidad de reintervención.
En la encuesta de satisfacción, dos pacientes se declararon muy satisfechos y uno, ni satisfecho ni insatisfecho.
Dos respondieron afirmativamente a la pregunta
“¿Volvería a realizarse la cirugía?”; el paciente restante
refirió que no volvería a
someterse a la cirugía por haber considerado el posoperatorio prolongado y
exigente.
Las características clínicas y demográficas de los pacientes se resumen en la Tabla 2.
En esta serie de tres pacientes sometidos a descompresión fascial mínimamente invasiva, se observó una mejoría
clínica y funcional global, con una reducción significativa del dolor,
un retorno deportivo completo y altos
niveles de satisfacción. Solo se registró una complicación menor: un
hematoma superficial y disestesia transitoria con resolución espontánea. Estos
resultados son consistentes con los reportados en la literatura médica, que
muestran una recuperación funcional satisfactoria, baja morbilidad y rápida
reincorporación deportiva asociada a las técnicas mínimamente invasivas.1,5
El aporte principal de este estudio
es el uso del abordaje
de doble ventana
como solución a las limitaciones de las técnicas de incisión única, ya que permite una visualización directa
del nervio peroneo
superficial y una liberación
fascial completa. Esta variante logra equilibrar la seguridad del abordaje
abierto tradicional con los beneficios de una recuperación funcional acelerada.
Broderick y cols.8 describieron una técnica mínimamente invasiva asistida por un retractor iluminado que permite la liberación fascial bajo visión directa mediante una única incisión lateral de 3-4 cm. Destacaron como ventaja la posibilidad de visualizar el nervio peroneo superficial y
evitar la disección “a ciegas”. Comunicaron el retorno deportivo de cinco
pacientes a las 12 semanas
y ausencia de complicaciones, resultados comparables con los de nuestra
serie. Oliver y cols.7 informaron
sobre la técnica de MLLF (mini-open lower limb fasciotomy)
en una cohorte de 38 pacientes. La tasa de complicaciones fue del 16% y la de
reintervención, del 8%, el dolor mejoró de manera significativa, el 64% reanudó
el deporte y la satisfacción global fue del 74%, aunque un número considerable
sufrió una recurrencia parcial de los síntomas.
En la misma línea, Thein y cols.19 compararon el tratamiento conservador con la fasciotomía
mínimamente invasiva del compartimento anterior en 43 pacientes, y observaron una mejoría significativamente mayor del dolor
y del nivel de Tegner en el
grupo quirúrgico, con un 77,4% de retorno al nivel deportivo previo frente al
25% en el grupo conservador. Estos hallazgos respaldan el papel del abordaje
quirúrgico en pacientes refractarios, en especial, atletas jóvenes con altas
demandas funcionales.
Asimismo, Grechenig y cols.20 realizaron
un estudio en 60 extremidades de cadáveres para evaluar la seguridad
de la fasciotomía mínimamente invasiva
de los compartimentos anterior, peroneo
y posterior profundo.
Lograron la liberación completa
en el 97-100% de los especímenes, sin lesiones neurovasculares significativas, esto confirma la viabilidad anatómica y la
seguridad de la técnica. No obstante, en la práctica clínica, el riesgo de
complicaciones con las técnicas mínimamente invasivas ronda el 13% según la
literatura médica global.5 En este
sentido, la complicación menor en nuestra serie (hematoma superficial y
disestesia transitoria de resolución espontánea) es consistente con estos
reportes. De manera similar, Maffulli y cols.21 evaluaron a 18 atletas tratados con una
única incisión mínima, e informaron que el 94% retornó al nivel deportivo previo o a uno superior
y una mejoría significativa
de los puntajes PROMIS® PF-10a y EuroQOL-5D, sin complicaciones mayores ni
recurrencias.
Baumfeld y cols.22 publicaron una serie prospectiva de 13
pacientes con síndrome compartimental crónico tratados con una técnica
mínimamente invasiva, e informaron una mejoría significativa del nivel de Tegner (de 3,9 a 7,1; p = 0,01) y del rendimiento
deportivo, con un incremento de la distancia semanal recorrida de 14 a 38 km y
un 92% de pacientes satisfechos o muy satisfechos en un seguimiento mínimo de
12 meses. Este estudio aporta evidencia contemporánea de que la técnica mínimamente invasiva mejora el rendimiento deportivo y la calidad
de vida, al tiempo que mantiene una baja tasa de complicaciones, en
concordancia con nuestros resultados.
En los últimos años, también se han descrito
técnicas endoscópicas y asistidas por ecografía, con la ventaja
teórica de una menor agresión
de partes blandas
y una cicatriz más estética;
sin embargo, su uso continúa
limitado por la complejidad
técnica, el riesgo de lesiones iatrogénicas y la falta de evidencia comparativa
sólida.23,24
En conjunto, la evidencia
disponible respalda a la fasciotomía mínimamente invasiva como una alternativa segura y eficaz
frente al abordaje
abierto, con resultados funcionales equivalentes y ventajas en términos de morbilidad
y recuperación estética. La técnica mínimamente invasiva reduce la longitud de
la incisión, preserva los tejidos blandos y permite una rehabilitación más
precoz, aunque requiere una curva de aprendizaje para garantizar una liberación
completa.20
El diagnóstico del SCCE
continúa siendo un desafío, ya que los síntomas pueden confundirse con
periostitis tibial, atrapamientos nerviosos o claudicación por esfuerzo.12,25,26 La medición
de la PIC posejercicio sigue siendo el método diagnóstico de
referencia, aunque su disponibilidad es limitada.4,27
La resonancia magnética posejercicio puede aportar
información complementaria, especialmente en casos atípicos o con resultados
dudosos.28-30 La sospecha clínica
sigue siendo determinante para evitar diagnósticos tardíos y retrasos
terapéuticos.
En cuanto a la evaluación
funcional, no existen escalas ni criterios de retorno deportivo específicos
para pacientes con SCCE; por ello, se utilizaron herramientas validadas, como
PROMIS® PF-10a y EuroQol-5D, que permiten cuantificar objetivamente la función física y la calidad de vida.16-18 Su aplicación ofrece un marco estandarizado
útil para comparaciones interinstitucionales y un seguimiento longitudinal,
aunque no estén diseñadas específicamente para este cuadro.
Las limitaciones de este
estudio son el pequeño tamaño de la muestra, el diseño retrospectivo y el sesgo
de selección inherente a este tipo de análisis.
No obstante, el SCCE es una enfermedad poco frecuente y subdiagnosticada;
por ello, incluso series pequeñas resultan valiosas para describir la
aplicación y los resultados de técnicas quirúrgicas emergentes. El hecho de que
todas las cirugías estuvieran a cargo de una misma cirujana constituye una
fortaleza metodológica, pues reduce la variabilidad técnica.
En síntesis, los
resultados obtenidos evidencian una tendencia favorable en términos de alivio
sintomático, retorno deportivo y satisfacción posoperatoria tras la descompresión fascial mínimamente invasiva.
Se requieren, sin embargo, estudios prospectivos y
multicéntricos con más casos y un seguimiento prolongado para confirmar su
eficacia y establecer comparaciones definitivas con los abordajes
convencionales.
Con la fasciotomía
mínimamente invasiva para el tratamiento del SCCE, se obtuvieron resultados
clínicos y funcionales preliminares satisfactorios, con la mejoría
del dolor, una recuperación deportiva precoz, altos niveles de satisfacción y mínima
morbilidad posoperatoria. Si bien estos
hallazgos sugieren que la técnica
es una alternativa terapéutica viable en pacientes
jóvenes y activos,
la naturaleza descriptiva del estudio y el reducido
tamaño de la muestra obligan a
considerar estos resultados como preliminares. La confirmación definitiva de
sus beneficios requiere estudios multicéntricos con más casos y un seguimiento
prolongado.
BIBLIOGRAFÍA
1. Tarabishi MM, Almigdad
A, Almonaie S, Farr S, Mansfield C. Chronic
exertional compartment syndrome in athletes:
an overview of the current
literature. Cureus 2023;15(10):e47797. https://doi.org/10.7759/cureus.47797
2. Nwakibu U, Schwarzman G, Zimmermann WO, Hutchinson MR. Chronic exertional compartment syndrome of the
leg management is changing: where are we and where are we going? Curr Sports Med Rep 2020;19(10):438-44. https://doi.org/10.1249/JSR.0000000000000762
3. Velasco TO, Leggit JC. Chronic
exertional compartment syndrome: A clinical update.
Curr Sports Med Rep 2020;19(9):347-52. https://doi.org/10.1249/JSR.0000000000000747
4. Pedowitz RA, Hargens AR,
Mubarak SJ, Gershuni DH. Modified criteria for the
objective diagnosis of chronic compartment syndrome of the leg. Am J Sports
Med 1990;18(1):35-40. https://doi.org/10.1177/036354659001800106
5. Campano D, Robaina JA, Kusnezov N, Dunn JC, Waterman
BR. Surgical management for chronic exertional compartment syndrome of the
leg: A systematic review of the literature. Arthroscopy
2016;32(7):1478-86. https://doi.org/10.1016/j.arthro.2016.01.069
6. Barrera-Ochoa S, Haddad S, Correa-Vázquez E, Font Segura J, Gil E, Lluch A, et al. Surgical
decompression of exertional
compartment syndrome of the forearm in professional motorcycling racers:
Comparative long-term results of wide-open versus mini-open fasciotomy. Clin J Sport Med 2016;26(2):108-14. https://doi.org/10.1097/JSM.0000000000000216g/
7. Oliver
WM, Rhatigan D, Mackenzie SP, White TO, Duckworth AD, Molyneux SG. Outcome following mini-open lower limb fasciotomy for chronic exertional compartment syndrome. Eur J Orthop Surg Traumatol 2022;32(1):27-36. https://doi.org/10.1007/s00590-021-02919-z
8. Broderick JM, Synnott KA, Mulhall KJ. Minimally invasive fasciotomy using a lighted retractor in the treatment of chronic exertional compartment syndrome. J Orthop Surg (Hong Kong) 2020;28(1):2309499019892800.
https://doi.org/10.1177/2309499019892800
9. Croutzet P, Chassat R, Masmejean EH. Mini-invasive surgery for chronic exertional compartment syndrome of the forearm: a new technique. Tech Hand
Up Extrem Surg 2009;13(3):137-40.
https://doi.org/10.1097/BTH.0b013e3181aa9193
10. Drexler M, Rutenberg TF, Rozen N, Warschawski Y, Rath E, Chechik O, et al. Single minimal incision fasciotomy for the treatment of chronic exertional compartment syndrome: outcomes and complications. Arch Orthop Trauma Surg 2017;137(1):73-9.
https://doi.org/10.1007/s00402-016-2569-7
11. Callender NW, Lu E, Martin KD. Chronic exertional compartment syndrome of the lower extremity: diagnosis and surgical treatment. JBJS Essent Surg Tech 2022;12(4):e21.00059. https://doi.org/10.2106/JBJS.ST.21.00059
12. Edwards PH, Wright ML, Hartman JF. A practical approach for the differential diagnosis
of chronic leg pain in the athlete. Am J Sports Med 2005;33(8):1241-9. https://doi.org/10.1177/0363546505278305
13. Tegner
Y, Lysholm J. Rating systems in the evaluation of knee ligament injuries.
Clin Orthop Relat Res 1985;(198):43-9. PMID: 4028566
14. Hunt
KJ, Lakey E. Patient-reported outcomes in foot and ankle surgery. Orthop Clin North Am 2018;49(2):277-89. https://doi.org/10.1016/j.ocl.2017.11.014
15. Matas
A. Diseño del formato de escalas tipo Likert: un estado de la cuestión.
Revista electrónica de investigación educativa 2018;20(1):38-47.
https://doi.org/10.24320/redie.2018.20.1.1347
16. Plessen CY, Fischer F, Hartmann C,
Liegl G, Schalet B, Kaat AJ, et al. Differential item functioning between English, German, and Spanish PROMIS®
physical function ceiling items. Qual Life Res 2025;34(5):1377-91.
https://doi.org/10.1007/s11136-024-03866-y.
17. Paz SH, Spritzer
KL, Morales LS, Hays RD. Evaluation of the Patient-Reported Outcomes Information System (PROMIS(®)) Spanish-language physical functioning items. Qual Life Res 2013;22(7):1819-30.
https://doi.org/10.1007/s11136-012-0292-6
18. Herdman M, Badia X, Berra S. El
EuroQol-5D: una alternativa sencilla para la medición de la calidad de vida
relacionada con la salud en atención primaria. [EuroQol-5D: a simple
alternative for measuring health-related quality of life in primary care].
Aten Primaria 2001;28(6):425-30. https://doi.org/10.1016/s0212-6567(01)70406-4
19. Thein R, Tilbor
I, Rom E, Herman A, Haviv B, Burstein
G, et al. Return to sports after chronic anterior exertional compartment syndrome of the leg: Conservative treatment versus surgery. J Orthop Surg (Hong Kong) 2019;27(2):2309499019835651. https://doi.org/10.1177/2309499019835651
20. Grechenig P, Valsamis EM, Müller T, Gänsslen A, Hohenberger G. Minimally invasive lower leg fasciotomy for chronic exertional
compartment syndrome-How safe is it? A cadaveric study. Orthop J Sports Med 2020;8(10):2325967120956924.
https://doi.org/10.1177/2325967120956924
21. Maffulli N, Loppini M, Spiezia F, D’Addona
A, Maffulli GD. Single minimal incision fasciotomy for chronic exertional compartment syndrome of the lower leg.
J Orthop Surg Res 2016;11(1):61. https://doi.org/10.1186/s13018-016-0395-9
22. Baumfeld D, Silva M, Simões AP, Baumfeld T. Mini open fasciotomy for chronic exertional compartment syndrome: A
prospective case series. Foot Ankle Spec 2023;19386400231216010.
https://doi.org/10.1177/19386400231216006
23. Lohrer
H, Nauck T, Lohrer L. Endoscopic-assisted release of lower leg chronic exertional compartment syndromes: Results of a systematic literature review. Sports Med Arthrosc
2016;24(1):19-23. https://doi.org/10.1097/JSA.0000000000000106
24. Ding
A, Machin M, Onida S, Davies AH. A systematic review of fasciotomy in chronic exertional compartment syndrome. J Vasc Surg
2020;72(5):1802-12. https://doi.org/10.1016/j.jvs.2020.05.030
25. Paik
RS, Pepple DA, Hutchinson MR. Chronic exertional compartment syndrome. BMJ 2013;346:f33.
https://doi.org/10.1136/bmj.f33
26. Wilder
RP, Magrum E. Exertional compartment syndrome. Clin Sports Med 2010;29(3):429-35.
https://doi.org/10.1016/j.csm.2010.03.008
27. Dunn
JC, Waterman BR. Chronic exertional compartment syndrome of the leg in the military. Clin Sports
Med 2014;33(4):693-705. https://doi.org/10.1016/j.csm.2014.06.010
28. van den Brand JGH, Nelson T, Verleisdonk EJMM, van der Werken C. The diagnostic value of intracompartmental
pressure measurement, magnetic resonance imaging, and near-infrared
spectroscopy in chronic exertional compartment syndrome: a prospective study in
50 patients. Am J Sports Med 2005;33(5):699-704.
https://doi.org/10.1177/0363546504270565
29. Duarte ML, De Queiroz
Pereira Silva A, Da Silva
Xavier F, Masson
De Almeida Prado JL. Chronic
exertional compartment syndrome. Medicina
(B Aires) 2023;83(3):497. PMID: 37379556
30. Nico MAC, Carneiro BC, Zorzenoni FO, Ormond
Filho AG, Guimarães JB. The role of magnetic
resonance in the diagnosis of chronic exertional
compartment syndrome. Rev Bras Ortop (Sao Paulo) 2020;55(6):673-80. https://doi.org/10.1055/s-0040-1702961
ORCID de J. Brué: https://orcid.org/0000-0001-8378-0863
ORCID de A. C. Parise: https://orcid.org/0000-0001-7308-3693
ORCID de L. Á. Conti: https://orcid.org/0000-0003-2333-5834
ORCID de D. S. Villena: https://orcid.org/0000-0001-5742-1226
ORCID de G. Cardone: https://orcid.org/0000-0002-7388-9045
ORCID de M. G. Santini
Araujo: https://orcid.org/0000-0002-5127-5827
Recibido el 4-5-2026. Aceptado luego de la evaluación el 2-6-2026 • Dra. VIRGINIA
M. CAFRUNI • virginia.cafruni@hospitalitaliano.org.ar • https://orcid.org/0000-0002-8115-6300
Cómo citar este artículo: Cafruni VM, Brué J, Parise AC, Conti LÁ, Villena DS, Cardone G, et al. Tratamiento mínimamente invasivo para el síndrome compartimental crónico por ejercicio: serie de casos. Rev Asoc Argent Ortop Traumatol 2026;91(3):215-224. https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.3.2357
Información del artículo
Identificación: https://doi.org/10.15417/issn.1852-7434.2026.91.3.2357
Fecha de publicación: Junio, 2026
Conflicto de intereses: Los autores no declaran conflictos de intereses.
Copyright: © 2026, Revista de la Asociación Argentina de Ortopedia y
Traumatología.
Licencia:
Este artículo está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Compartir
Obras Derivadas Igual 4.0
Internacional. (CC-BY-NC-SA 4.0)